crónicas de una adolescente

Cillian Murphy y San Pity

En 55 días cumplo 19 años.
¿Qué son estas imperiosas ganas de permanecer adolescente toda la vida?
Según internet, se es adolescente entre los 10 y 18 años. Algunas fuentes también afirman que la etapa termina cuminados los 19, pero yo siento que no es así.
Siento que el tiempo se me acaba, y que en menos de dos meses pasaré a formar parte de la insignificancia de la vida adulta.
¿Estoy lista para dejar ir esa utopía de querer cambiar el mundo, y apropiarme de aquél sabor amargo de ser un adulto resentido con la vida?
Quizá estoy exagerando, pero mi visión va más allá del año próximo. Es decir, ¿cuántos de mis valores habré perdido a mis 30? ¿Seguiré apasionada por las cosas que hoy me gustan, o las preocupaciones de la vida adulta las habrán dejado en segundo plano?

¿Estoy lista para ceder mi lugar de adolescente a las nuevas generaciones, y abandonar ese gratificante sentimiento (al menos para mí) de sentirse juzgado por los adultos? Pasar de ser incomprendida a ser parte de los que no comprenden.
¿Me espera algo mejor? No lo sé. Solo espero que si.

Terminé la secundaria y empecé una nueva etapa de mi vida. Supongo que cuando termine la carrera voy a comenzar a trabajar. ¿Seguiré viviendo en Santiago? ¿Me mudaré? ¿Qué cosas van a cambiar?
Qué incierto es el destino, la puta madre.
Tengo tantas ilusiones que temo llegar a los 30 años y descubrir que nada de lo que proyectaba en mis años de adolescencia logró realizarse. Suelo ser muy optimista con respecto a mi futuro, pero creo necesario comenzar a aceptar que las cosas pueden ser distintas a lo que espero. Además, lo distinto no es necesariamente malo, ¿no?.
Supongo que lo único que puedo hacer ahora es especular, rezarle a algún santo que todo salga bien.

Por el momento me reduzco a escuchar música todo el día, y a vivir estos últimos 2 meses de ésta etapa intentando hacer algo memorable. Aunque, ¿por qué tanta presión? Si viví una adolescencia preciosa y digna de recordar.

Conocí muchísima gente, tantas personas que no podría ni nombrarlas, porque temo que incluso olvidé a algunas. Visité tantos lugares, hasta los mas recónditos. Me cagué de risa, e hice cosas propias de adolescentes estereotipados: fui a fiestas, tomé alcohol hasta quebrar, me escapé de casa e incluso le mentí a mi mamá. Tengo claro que esas picardías no son lo más importante de la adolescencia, pero no puedo negar que le agregan un poco de chispa al asunto.
Aún así, las cosas que me guardo en el corazón son otras.
Si algo agradezco son los amigos que tuve y tengo. Grupos de personas muy distintas entre sí, pero todos me dejaron cosas hermosas.
Hice picnics, "merendadas", fui a parques, y a millonada de cumpleaños y pijamadas. Nunca faltaron las charlas emotivas ni las lágrimas, que a medida que fui creciendo eran producto de temas más serios y significativos.
Agradezco haber estado siempre acompañada, y que otros me hayan permitido acompañarlos también.
EL AMOR, sí. Me enamoré/enganché de distintas personas, algunos correspondidos y otros pocos no (iaa) pero a todos los recuerdo con cariño.

Mirándolo desde otra perspectiva, considero que me fue verdaderamente bien, y tal vez era necesario culminar esta etapa para darle lugar a algo nuevo.
Supongo que después de éste monólogo estoy un poquito más preparada para recibir lo que se viene. De paso, podría dejar las preocupaciones de lado y vivir el momento. Todavía tengo 18 años, nada está perdido.

16/04/2023, desde la pieza de mi hermano, escuchando I'm Just a Kid de Simple Plan. 13:30hs.

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